Mostrando entradas con la etiqueta dinosaurios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dinosaurios. Mostrar todas las entradas

Descubierto en Chile uno de los mayores cementerios de ictiosaurios

0
Descubierto en Chile uno de los mayores cementerios de ictiosaurios

"Es uno de los yacimientos de ictiosaurios más grandes de la historia o por lo menos de los que conocemos hasta el día de hoy", dijo el paleontólogo Christian Salazar, del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN).

En solo tres campañas de exploración los investigadores han hallado 46 ejemplares, entre ellos uno con dos embriones de quince centímetros y con restos estomacales que "lo colocan en una categoría de conservación privilegiada y casi única", recalcó Salazar. Todo comenzó con una joven estudiante de pregrado, Judith Pardo, que fue invitada por unos glaciólogos a investigar la zona del Parque Nacional Torres del Paine y descubrió los restos.

"En un congreso posterior en la Universidad de Concepción, ella expuso sus primeros datos ante el profesor y doctor Wolfgang Stinnesbeck, quien la invitó a hacer su doctorado en Alemania", recordó el paleontólogo quien se unió al proyecto mientras estaba haciendo su doctorado en la Universidad de Heidelberg (Alemania).

Según Salazar, que organizó la primera campaña para evaluar el potencial de esta investigación, "estos organismos tienen la cabeza quebrada y se encuentran completamente articulados, o sea que cuando fueron transportados sus carnes contenían sus huesos unidos, si hubieran muerto más arriba habríamos encontrado su cuerpos dispersados".

Los ictiosaurios medían cinco metros de largo y vivieron entre el periodo Triásico y el Cretácico y al menos 46 de ellos quedaron sepultados por las rocas del glaciar Tyndall, de acuerdo con los resultados de los tres investigadores que fueron en la primera campaña. "Las rocas en las que están contenidos los ictiosaurios son series turbiditicas, depósitos de verdaderos aluviones o derrumbes submarinos que ocurren esporádicamente producto de la inestabilidad de la topografía", explicó el investigador.

Esas rocas tenían información de "ocho grandes eventos o derrumbes" en los que, además de los ictiosaurios, quedaron contenidas aletas y otras partes del cuerpo, que llevan a los investigadores a preguntarse cuáles eran los depredadores de esta especie prehistórica. "Clásicamente están asociados con los plesiosaurios, pero no encontramos evidencia de ellos en esta área, aunque estamos seguros de que con más campañas de exploración encontraremos restos", dijo Salazar.

Aunque parece que los ictiosaurios se extinguieron a consecuencia de un calentamiento global, aún se desconoce la causa definitiva, pero este cementerio promete arrojar luz sobre las preguntas que la paleontología aún no puede responder.

Hallan en Teruel una huella de dinosaurio única en el mundo

0
  • 27 feb 2014
  • José Almonacid Rojas
  • Etiquetas: , , , , , , ,
  • La provincia de Teruel ha vuelto a dar una sorpresa en el mundo de los dinosuarios. Un grupo de científicos de la Fundación Dinópolis (Teruel) y de la Universidad estadounidense de Colorado Denver han identificado un tipo de huella único en el mundo. Se trata de un grupo de huellas fosilizadas que se encontraron en el yacimiento turolense de El Castellar y que, tras ser analizadas meticulosamente, han sido identificadas con el nombre de Iberosauripus grandis (pie del lagarto ibérico grande).

    Según ha informado el Gobierno aragonés, estas huellas tridáctilas "poseen características únicas en comparación con otras producidas por grandes terópodos en cualquier parte del mundo".

    Estas huellas miden más de medio metro de longitud y quedaron fosilizadas tras pisar sobre terrenos húmedos unos ejemplares de mega-dinosaurios carnívoros. Los resultados del estudio ha sido publicado por la revista científica Paleogeography, Palaeclimatology, Palaeocology, en la que también se habla de otro hallazgo que se ha producido en Teruel, en este caso un gran diente de dinosaurio, el cuarto de estas características que ha aparecido hasta la fecha en España, junto a los encontrados años atrás en los yacimientos de Riodeva y Galve (Teruel) y de Alpuente (Valencia).

    Este nuevo diente ha sido encontrado en Formiche Alto (Teruel) y correspondía a un ejemplar de dinosaurio terópodo megalosáurido, unos animales que llegaban a medir 12 metros de longitud y que poseían dientes de hasta 10 centímetros de corona.

    Descubren un colosal dinosaurio depredador que aterrorizó a los primeros tiranosaurios

    0
  • 25 nov 2013
  • José Almonacid Rojas
  • Etiquetas: , , , , ,
  • Esta especie recién descubierta, bautizada como Siats Meekerorum, fue el principal depredador de su tiempo, papel que mantuvo hasta que, tras su declive, los tiranosaurios pudieron ocupar su lugar 30 millones años más tarde. "Han pasado 63 años desde que fue encontrado el último depredador de este tamaño en América del Norte", comenta Lindsay Zanno, paleontóloga de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, y principal autora del artículo en Nature Communications que describe el hallazgo. "No podéis imaginar lo contentos que nos pusimos al ver los huesos de este gigante sobresaliendo en la ladera". Siats, que recibe el nombre en recuerdo de un caníbal devorador de hombres que se cita en una leyenda tribal de Utah, es una especie de Carcharodontosaurus, un grupo de carnívoros gigantes que incluye a algunos de los dinosaurios depredadores más grandes jamás descubiertos. El único otro Carcharodontosaurus que se ha encontrado en América del Norte es el Acrocanthosaurus, que vagó en el este del continente de 10 millones de años antes. Siats es el segundo Carcharodontosaurus jamás descubierto en América del Norte; el Acrocanthosaurus, descubierto en 1950, fue el primero.

    CUATRO TONELADAS

    Zanno y su colega Peter Makovicky, del Museo Field de Historia Natural de Chicago, descubrieron una parte del esqueleto del nuevo depredador en Cedar, una formación montañosa de Utah, en 2008. El nombre de la especie es en reconocimiento a la familia Meeker por su apoyo a los paleontólogos que inician su carrera en el Museo Field, incluyendo a la propia Zanno. El espécimen recuperado pertenecía a un individuo que habría tenido más de 30 metros de largo y pesaba por lo menos cuatro toneladas. A pesar de su tamaño gigante, los huesos corresponden a un animal joven. Zanno y Makovicky teorizan que los Siats adultos podrían haber alcanzado el tamaño de los Acrocanthosaurus. Es decir, las dos especies compiten ahora por el puesto de segundo depredador más grande jamás descubierto en América del Norte. El Tyrannosaurus Rex, que ocupa el primer lugar, llegó 30 millones de años más tarde y pesaba más del doble que estos otros dos dinosaurios. Aunque el Siats y el Acrocanthosaurus son ambos Carcharodontosauros, pertenecen a diferentes subgrupos. El Siats es miembro de los Neovenatoridos, el grupo con el cuerpo más delgado de todos los Carcharodontosauros. Los Neovenatoridos se han encontrado en Europa, América del Sur, China, Japón y Australia. Sin embargo, ésta es la primera vez que se encuentra un Neovenatorido en América del Norte.

    LOS PRIMEROS TIRANOSAURIOS, A RAYA

    Siats aterrorizó lo que hoy es Utah durante el período Cretácico (desde 100 millones de años a 66 millones de años atrás). Hasta ahora no se había conocido la predominancia de este animal en América del Norte durante este período. "Los Carcharodontosauros reinaron en esta zona durante mucho más tiempo de lo que creíamos", explica Zanno. De hecho, el Siats llena un vacío de más de 30 millones de años en el registro fósil. Antes se creía que en este período el papel de máximo depredador pasaba directamente de manos de otros Carcharodontosaurus, en el Cretácico Inferior, al del Tiranosaurios Rex, en el Cretácico superior.

    La falta de fósiles hace que los paleontólogos no estén seguros acerca de cuándo ocurrió este cambio, y si el Tiranosaurus se impuso al Carcharodontosaurus, o simplemente fue capaz de asumir el rol de máximo depredador después de la extinción de éste. Ahora está claro que el gran tamaño del Siats habría impedido a los Tiranosaurios más pequeños ocupar su lugar en la cima de la cadena alimenticia.

    "La gran diferencia de tamaño ciertamente sugiere que los primeros Tiranosaurios fueron mantenidos a raya por los Carcharodontosaurus, y sólo evolucionaron hasta convertirse en enormes depredadores después de que los Carcharodontosaurus desaparecieran", comenta Makovicky, y Zanno añade que "los pequeños Tiranosaurios no habrían sido más que una molestia para los Siats, como ahora los chacales para el león. Hasta que el Carcharodontosaurus inició su declive no se inició la evolución del T. Rex". En el momento que los Siats reinaron el paisaje era exuberante, con abundante vegetación, y el agua permitía la vida de una gran variedad de dinosaurios herbívoros, tortugas, cocodrilos y peces pulmonados gigantes. Otros depredadores también habitaban este ecosistema, incluyendo los primeros tiranosaurios y varias especies de otros dinosaurios con plumas que aún no han sido descritos por el equipo. "Hemos hecho descubrimientos muy emocionantes, incluyendo dos nuevas especies de dinosaurios", dice Makovicky. "Estén atentos", añade Zanno, "hay un montón más de criaturas en el mismo sitio en el que encontramos al Siats".

    Así era el extraño planeta arbolado de la era de los dinosaurios

    0
  • 29 feb 2012
  • José Almonacid Rojas
  • Etiquetas: , , ,
  • El mundo perdido de los dinosaurios estaba dominado, sobre todo los tórridos trópicos, por bosques de araucarias (un tipo de árbol ahora considerado fósil viviente), cipreses en las latitudes medias y pinos alrededor del polo Norte. Pero el planeta cambió y, antes de que se extinguieran aquellos animales que habían dominado la Tierra, se extendieron los árboles del tipo del magnolio, es decir, árboles con flores.

    Unos investigadores han logrado hacer un mapa forestal de todo el planeta tal y como era hace unos 100 millones de años, con un calentamiento climático importante, una concentración de CO2 en la atmósfera tres veces superior a la actual y una distribución de los continentes que cuesta un poco reconocer. Aquel mundo resultaría muy extraño y no solo por la fauna, por los dinosaurios. La temperatura media era de unos 10 grados centígrados superior a la actual.

    “El clima de la Tierra era muy cálido hace 100 millones de años y los bosques se extendían en un continuo entre los polos Norte y Sur; lo que hemos hecho en este estudio es el primer mapa realista de aquellos bosques”, ha explicado Howard Falcon-Lang, investigador de la Universidad de Londres y coautor del trabajo, junto con su estudiante de doctorado Emiliano Peralta-Medina. “Justo antes de la desaparición de los dinosaurios la composición de los bosques cambió y pasaron de estar dominados por las coníferas a estarlo por los árboles con flores”, añade. “La verdad es que el entorno cambió y se extendieron los árboles con flores llenando el mundo por primera vez de color y de olor”.

    El destino de los que habían sido los dominadores del planeta no es el objetivo de esta investigación, publicada en la revista Geology (de la Sociedad Geológica Americana, EE.UU.), pero es útil para conocer mejor “los hábitats en los que vivieron y su distribución y ecología”, añade el investigador británico por correo electrónico.

    “Este mapa puede ayudar a correlacionar las diversas formas de dinosaurios y la diferenciación latitudinal de los bosques; sabemos que hay cambios en la fauna de dinosaurios herbívoros en ese periodo —que son los que mejor conocemos— y, probablemente, están relacionados con este cambio botánico”, añade el paleontólogo español y experto en dinosaurios José Luis Sanz, de la Universidad Autónoma de Madrid.

    Además de estudiar la distribución planetaria de los árboles (analizando datos de restos fósiles leñosos de 2.238 registros de 497 localidades en 73 países), Falcon-Lang y Peralta-Medina han estudiado los anillos de aquellos árboles del pasado para conocer su tasa de crecimiento anual y han descubierto que en el Cretácico (hace entre 145 y 65 millones de años) era casi el doble que la tasa de los árboles actuales. Ese crecimiento era especialmente alto cerca de los polos. “Algunos de los árboles fósiles de la Antártida tenían anillos de más de dos milímetros de grosor, como media; esa tasa de crecimiento normalmente solo se observa en los árboles que crecen en climas templados y nos indica que, durante la era de los dinosaurios, las regiones polares tenían un clima similar al británico de hoy”, señala Falcon-Lang.

    La verdad es que gran parte de la tierra emergida entonces no estaba donde está ahora, por eso el mapamundi de aquella época resulta desconcertante. La deriva continental cambia las masas de tierra de lugar y configuración a lo largo del tiempo y esto tiene mucho que ver con el clima tórrido de aquella era cumbre de los dinosaurios. La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera era mil partes por millón (ppm), frente a las 393 ppm actuales.

    “Los niveles eran altos porque entonces se estaba abriendo el océano Atlántico; había muchas erupciones volcánicas que emitían CO2 a la atmósfera”, añade el investigador de la Universidad de Londres. “Como consecuencia, el efecto invernadero y el calentamiento global eran extremos”. Ahora, si la concentración de CO2 sigue aumentando de modo imparable, se alcanzarán los niveles del Cretácico en menos de 250 años, y entonces es posible que vuelvan los bosques a la Antártida, el continente sin árboles, consideran los investigadores.

    Falcon-Lang y Peralta-Medina recuerdan en su artículo resultados de investigaciones previas: en aquel mundo cálido los casquetes polares estaban en su mínimo tamaño; los bosques templados se extendían hacia los polos y el ciclo hidrológico del planeta estaba acelerado. Lo que ellos se han planteado en su trabajo es conocer los patrones de distribución de bosques en la Tierra y el impacto de la propagación de las plantas con flores (angiospermas), y averiguar hasta qué punto quedaron establecidos entonces los patrones geobiológicos modernos.

    Las coníferas (araucarias, podocarpos, cipreses y pinoides) que habían sido dominantes empezaron a declinar durante el final del Cretácico sufriendo una drástica reducción, sobre todo las araucarias; paralelamente a la extensión de las plantas con flores, que pasaron de un 32% a un 78% del total.

    ¿Tendría esto que ver con la desaparición de los dinosaurios? “Este cambio de las coníferas a los árboles con flores sucedió justo antes de la extinción de los dinosaurios, unos 15 millones de años antes, pero es posible que el cambio en los hábitats forestales tuviera alguna relación con la extinción”, apunta Falcon-Lang.

    FUENTE: El País Digital

    Redes Sociales

     
    Copyright 2010 CETERIS PARIBUS